Miles de indígenas marcharon el martes en la capital de Brasil para protestar contra lo que consideran violaciones de sus derechos territoriales por parte de grandes corporaciones que impulsan proyectos agrícolas, madereros y mineros.
Los líderes indígenas también intentaron presionar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha apoyado los derechos indígenas y la protección del medio ambiente en la nación más grande de América Latina, al tiempo que impulsa proyectos petroleros y de otro tipo que parecen contradecir esos objetivos. Se espera que el líder izquierdista se presente a la reelección en octubre.
Tierra Libre es la mayor movilización indígena de Brasil, que reúne a cerca de 7.000 indígenas de 200 grupos de todo el país, quienes acampan en Brasilia durante una semana para presionar por demandas unificadas. La concentración de este año se produce en medio de crecientes informes de ataques violentos contra el pueblo pataxo en el estado de Bahía, en el contexto de una disputa territorial con agricultores, así como de importantes protestas en la región amazónica en los últimos meses.